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Nascimento: 4 de Agosto de 1897 (90 years)

Falecimento: 26 de Maio de 1988

Lalín (Pontevedra), Galicia - Espanha

Juan Rogelio García García conocido artísticamente como Juan Orol (*La Coruña, Galicia, España; 4 de agosto de 1897 – † Ciudad de México; 26 de mayo de 1988), fue un actor y director cinematográfico mexicano de origen español. Fue conocido como el "Rey del cine negro mexicano" o cine de gángsters Se le conoce también como el gran "surrealista involuntario". Uno de los principales promotores del llamado Cine de rumberas de la Época de Oro del Cine Mexicano.

Juan Rogelio García García nació el 30 de julio de 1893 en la parroquia de Santiso, en el municipio de Lalín, en Pontevedra, España. Este migrante de la gran diáspora gallega de principios del siglo XX abandonó prematuramente su tierra natal por razones económicas. Acompañado de sus padres, la vida le llevó a Cuba y, posteriormente, en solitario, a México, para desarrollar allí una dilatada carrera cinematográfica que abarcó cinco décadas. En Cuba, Orol vivió en los llamados "solares", como se le conoce en Cuba a las vecindades o barrios populares. Allí tuvo mucho contacto con gente de orígen africano, quienes le enseñaron todas sus técnicas de baile.1

Hijo de un comandante de la fuerza armada española, ejerció tempranamente múltiples y simultáneos oficios: boxeador, beisbolista, mecánico, piloto de carreras, periodista, actor de teatro, torero y agente de la policía. Abandonó el boxeo para no desfigurar su rostro, estuvo a punto de correr en Indianápolis, pero le faltaron unas décimas para la marca de 118 millas por hora, toreó en Sudamérica, bajo el nombre de “Espartero” o “Esparterito”, capturó a peligrosos delincuentes para tener permiso y ver jugar a España en un partido de fútbol.
Así, este gallego se confeccionó una biografía a medida, absolutamente rocambolesca, llena de episodios imposibles e inconexos, como un folletín decimonónico, haciendo de sí mismo un protagonista audaz, valiente e inverosímil, pero sobre todo, dejando entrever a un hombre que, sin gran preparación académica ni basa cultural, sobrevivía a punta de ingenio. Sin embargo, abandona el ruedo y el orden policial, dos oficios de gran inspiración para su posterior obra cinematográfica, por una viudez prematura que lo coloca frente a la responsabilidad paternal. Empieza a trabajar en la radio como director artístico y publicista, a la vez que contacta con la naciente industria cinematográfica mexicana.
Juan Orol fue famosos por importar a numerosas actrices (la mayoría de origen cubano) al Cine Mexicano. Su primera esposa fue Amparo Moreno, hermana de la actriz Consuelo Moreno, su primera musa cinematográfica. Con ella procreó a su primer hijo, Arnoldo Orol Moreno, quien entre fines de los años 40 y principios de los cincuenta fungió cómo productor ejecutivo de 3 de sus películas y muerto en un accidente de trabajo en un estudio cinematográfico. Amparo, estuvo casada varios años con Orol y falleció a causa de la tuberculosis. En 1938, Orol conoció en Cuba a la bailarina María Antonieta Pons. Orol y María Antonieta fueron pareja de baile y el decidió lanzarla como actriz en México con la película Siboney (1938). Orol y María Antonieta estuvieron casados entre 1940 Y 1945.4 Durante su matrimonio, fue célebre la osadía de Orol de defnder a su esposa de los galanteos del temido político mexicano Maximino Ávila Camacho.5 Tras divorciarse de María Antonieta, Orol decidió lanzar como estrella a la actriz y bailarina costarricense Yadira Jiménez. Sin embargo, su colaboración fue fugaz. En Cuba, a través del locutor de radio Enrique Brión, Orol descubrió a Rosa Carmina, su siguiente musa. Orol y Rosa Carmina estuvieron casados entre 1950 y 1955. Rosa Carmina es considerada la más representativa de sus musas. Tras separarse de Rosa, Orol se casó con la cubana Mary Esquivel. Estuvieron casados entre 1955 y 1963. Más adelante, un amigo suyo le presentó a su sobrina, Dinorah Judith. Judith será su última musa y su última compañera sentimental, permaneciendo unido a ella hasta su muerte.
Se ha comparado a Juan Orol con el realizador norteamericano Ed Wood, canonizado como “el peor director de todos los tiempos”. Orol no necesitó de un homenaje póstumo para ser reconocido, obtuvo éxito en la taquilla de su tiempo, el público admiraba a sus musas y a sus malvados gangsters, sin importarle la pobreza argumental y técnica de sus producciones, haciendo caso omiso a la crítica que vilipendiaba su obra, como lo hizo con Te odio y te quiero (1957), filme que la crítica calificó directamente como “muy malo”. Incluso se dio el lujo de hacer un remake de su propia obra: Madre querida, su mayor éxito, tiene una nueva versión en 1950. Ed Wood, por su parte, no llegó nunca al gran público, sus obras eran una sucesión de fracasos que escasamente se exhibían en circuitos de segunda, y el volumen de su producción llega a una quinta parte de la de Orol. Pero ambos comparten la precariedad de su modo de producción, la fe ciega en sus esperpentos cinematográficos, y sus seguidores de hoy los consideran “directores de culto”.

Ese era Juan Orol, la verosimilitud lo tenía sin cuidado, no así el presupuesto de su producción, que trataba de estirar al máximo, por lo que era conocido como director de una sola toma. Así, los efectos especiales son completamente desconocidos en su obra. En Gangsters contra charros mueren prácticamente todos los hombres armados, pero ninguno derramó ni una gota de sangre. La economía podía llegar a detalles como el narrado por Sergio Véjar, operador de cámara de Zonga, el ángel diabólico (1957), en la cual Orol ordenaba que a Esquivel le pintaran cada uña de un color diferente para extender sus manos ante la cámara, reduciendo así los gastos de producción. Igualmente, no hacía falta ir en búsqueda de locaciones exóticas, aunque sus tramas así lo requerían en la mayoría de los casos. En Los misterios del hampa (1944), cuyo guion transcurre en Chicago, pasa un autobús en el cual se puede leer “Línea Peralvillo-Cozumel”. Y en Zonga, el ángel diabólico, que se desarrolla en la selva amazónica, se puede distinguir en el fondo un monumento a Bolívar que estaba cercano al bosque de Chapultepec. “Detalles” que Juan Orol no daba importancia.8 Juan Orol solía decir que él era el director de las grandes multitudes.9

Juan Orol es también considerado como el padre espiritual del llamado Cine de rumberas por haber sentado las bases que enriquecieron al género.10 También es reconocido por haber importado al Cine Mexicano a dos de las principales estrellas del género: María Antonieta Pons y Rosa Carmina.

En 2012, Juan Orol es objeto de un homenaje en la cinta biográfica El fantástico mundo de Juan Orol, dirigida por Sebastián del Amo. Orol es interpretado por el actor mexicano Roberto Sosa.